Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

a mi manera

Esta iba a ser una entrada dedicada al movimiento, el color, la luz, Monet, Renoir…oveja3
Todas ellas cosas agradables e interesantes, que además servían como continuación a la entrada anterior. En definitiva, iba a ser la entrada que todos habríais esperado.
Quizás precisamente por eso he decidido hablar de otra cosa, de una que nadie podría predecir. Nunca me ha gustado ser predecible. En realidad a nadie le gusta serlo, y por eso a todos nos cuesta seguir el curso natural de los acontecimientos, porque necesitamos saber que nosotros somos los que decidimos, que somos dueños de nuestros actos. Y, que mejor forma de asegurarse de que uno es dueño de sus actos que comportándose en contra de lo que parece evidente, incluso en contra de lo que sería mejor para nosotros mismos.
Y así, desafiando al destino y para sentir mi libre albedrío una vez más, hablaré en esta entrada de eso mismo, de lo libres que somos al escoger nuestras acciones.
Porque por mucho que lo intente, es posible que no sea yo quien tome las decisiones acerca de mi persona. Vale, es verdad que si yo tomase todas las decisiones, dormiría más por las mañanas, no esperaría en los semáforos en rojo cuando tuviese prisa y volaría (¿a quién no le gustaría volar?). Pero, más allá de lo que nos imponen las leyes naturales y sociales, ¿hacemos lo que queremos hacer? Se me ocurre otro problema aquí, y es que podría ser que sí hiciésemos lo que queremos hacer, pero que eso que queremos hacer no lo hayamos decidido nosotros. Sin ir más lejos, la publicidad se encarga todos los días de hacernos creer que queremos cosas que no sabíamos que existían antes de encender la televisión o abrir el periódico…
Como decía, es posible que, aunque me empeñe, no sea yo quien decida lo que voy a hacer. Esta es una cuestión que ha preocupado a los filósofos desde que existe la filosofía, y que ahora también preocupa a los neurocientíficos.
Entre estos últimos, fue Benjamin Libet el primero que se preguntó por lo responsables que somos de nuestros actos. Descubrió que, antes de que seamos conscientes de que vamos a hacer algo, se producen en el cerebro una serie de procesos eléctricos, a los que llamó Bereitschaftspotential, y que podrían ser una evidencia de que la decisión ya estaba “tomada” cuando nosotros la tomamos…
Y al parecer el señor Libet tenía razón. El año pasado un estudio realizado en el Instituto Max Planck de Leipzig (Alemania) por el grupo de John-Dylan Haynes, le dio la razón, demostrando que “elegimos” qué hacer mucho antes de ser conscientes de ello.
El protocolo del experimento es muy sencillo. Una vez dentro de un escáner de resonancia magnética funcional (fMRI), se pedía a los sujetos que apretaran cuando creyesen oportuno una tecla bien con el dedo índice de la mano derecha o con el dedo índice de la mano izquierda. Al mismo tiempo, se les presentaba una sucesión de letras en una pantalla y se les pedía que recordasen la letra que estaban viendo en el momento que tomaban la decisión. De esta forma, los investigadores podían saber en qué momento los sujetos eran conscientes de lo que iban a hacer.
Y resultó que, con la señal del escáner, era posible predecir qué dedo iban a utilizar los sujetos para apretar el botón 7 segundos antes de que él lo supiese. Es decir, nuestro cerebro sabe mucho antes que nosotros lo que vamos a hacer.
¿Quiere esto decir que no somos responsables de nuestros actos? Yo no diría tanto. Aunque tomemos las decisiones sin saberlo, seguimos siendo nosotros quienes las tomamos.
Aún así, este y otros estudios tienen mucha repercusión en numerosos ámbitos de la sociedad. Por ejemplo, el sistema judicial: En el año 2007, la fundación John D. and Catherine T. MacArthur reunió a aproximadamente 40 neurocientíficos, especialistas en leyes y filósofos, en el proyecto Law and Neuroscience. En él se intenta dar respuesta a todas las preguntas que están empezando a surgir con respecto a la responsabilidad criminal, la posible predicción del comportamiento delictivo y los tratamientos que puedan aplicarse para evitarlo.
La tarea que estos hombres tienen por delante no es sencilla. Porque, ¿cómo puede el estado castigar a una persona por un acto criminal si ésta no es responsable de lo que hace? Y más aún, si un simple escáner puede predecir lo que voy a hacer 7 segundos antes de que lo haga, podría predecir que voy a matar a mi vecino por aparcar todos los días el coche delante de mi garaje (es una hipótesis), y podría detenerme antes de que le clavase un tenedor en el cuello (es otra hipótesis)…
Supongo que todos coincidimos en que el estado, sabiendo lo que voy a hacer, estaría en la obligación de evitarlo. Pero, ¿qué debería hacer conmigo una vez hubiese soltado el tenedor? ¡Si no he hecho nada! Es verdad que iba a hacerlo… O no…
Como pudo comprobar Tom Cruise en la película Minority Report, la cosa es complicada porque, aunque el escáner de fMRI acierte normalmente, a veces se equivoca. Y esos errores también forman parte de nuestro libre albedrío ¿Y si, en el último momento, decidiese guardarme el tenedor en el bolsillo?
el-roto2
Con está pregunta que tendrá que responder el lector, acabo. El contenido de la próxima entrada lo determinará el destino… y mis ganas de hacerle caso.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 26 de mayo de 2009 por en General

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4 Comentarios en a mi manera

  1. Jose Viosca | 06-10-2009 a las 20:57 | Denunciar Comentario
    1

    Esto es impresionante! En mi primer comentario a este blog te daba mi enohrabuena, ahora te doy las gracias! Este recopilatorio de opiniones es el autentico sustrato donde se forjará una teoria neurocientifica de la sociedad. Pero volvamos a la pollata; ¿sabes si alguien ha considerado incluir este fascinante descubrimiento en el propio estudio? es decir, imaginate: colocale el fMRI a tus sujetos, planteale el mismo protocolo experimental del articulo que comentas, y entonces planteales a los sujetos la existencia de una decision insconsciente anterior a la decision consciente (como has hecho en este blog). Y ahora hazles de nuevo el test. ¿Puede alterarse esa “actividad cerebral inconsciente predictora” mediante la percepcion consciente de ese fenomeno?

  2. Jose Antonio Quirós Serna | 27-10-2009 a las 2:29 | Denunciar Comentario
    2

    Leída la entrada y todos los comentarios al respecto; hace 5 min. estaba yo intentando elegir entre dos lápices dentro de un lapicero. Uno del nº2 (cabeza roja) y otro del nº3 (cabeza azul).

    Desde la perspectiva que otorga leer todas las respuestas no puedo tan solo más que reír. Y no como burla o desprecio intelectual, no, para nada. Al contrario, todo lo expuesto y debatido es admirable.

    Pero me hace mucha gracia la posibilidad de que no sea “yo” el responsable de mis actos y lo sea “mi” cerebro (o una parte de él). Si esto es así, me formularía dos preguntas; la primera, angustiosa. ¿Quién soy yo entonces? Y la segunda, quizás delirante. ¿Quién es él (mi misterioso cerebro)?

    Tal y como escribí en otro comentario que no llegó a publicarse, supongo, que las decisiones que “tomamos” requieren de varios pasos neuronales o de un sutil y largo proceso neuronal (7 seg.), que es lo que la resonancia capta y los científicos infieren.

    Además, como decía Lorena en el msje 49: “y si decido revocarla ¿la máquina lo detectaría? y, como dice Manuel si no lo detectara significaría que ser conscientes podría suponer un paso crucial en la decisión. Pero en el caso de que detectara el sí y el no ahí estarían librando la batalla y “yo” sin enterarme.

    En fin, ¿yo? pagaría por ver las RMF ésas y que me las explicasen.

    Me uno a la opinión de todos, muchísimas gracias Manuel y Luis.

  3. Ana Catalina Godoy | 06-02-2010 a las 7:44 | Denunciar Comentario
    3

    Creo que estamos en pañales en muchas cosas, entre ellas: en el conocimiento de las funciones cerebrales, el cerebro es un misterio para el hombre. Así como tampoco se puede fabricar sangre artificialmente…
    Es increíble, podemos crear una supercomputadora, una bomba de cuanto se nos ocurra, podemos atravesar el Espacio y aún no podemos conocer el interior de nuestras cabezas, esa masa gris parece la caja de pandora y tal vez por ello, no se nos permita abrirla, y continuemos con tantas preguntas…..

  4. javier | 24-06-2010 a las 9:57 | Denunciar Comentario
    4

    A menudo se usa la palabra “libertad” desprovista de un significado objetivable. Podríamos decir que la libertad que podemos objetivar se refiere a la posibilidad de realizar nuestra voluntad sin que existan obstáculos OBJETIVOS que nos lo impidan. Es decir, es un hecho objetivo que si nos atan las manos o nos encierran contra nuestra voluntad perdemos nuestra libertad, en cuanto a posibilidad de realizar nuestra voluntad. Cuando los obstáculos no son objetivables (pueden ser objetivables aunque no sean externos a nuestro cuerpo, por ejemplo, podemos tener limitaciones físicas, como estar paralíticos, etc.) el utilizar aún la palabra “libertad” lleva, como mínimo, a confusión. El abuso de este término tan rico en connotaciones subjetivas dentro de un debate que intenta ser científico me parece, cuando menos, muy arriesgado. Dejemos a los filósofos hacer filosofía y centrémomons los científicos en hacer ciencia. Y si nos apetece filosofar, que también somos muy dueños, no contaminemos el lenguaje científico con términos difícilmente objetivables. El debate del libre albedrío, en particular, hace aguas por todos lados desde un punto de vista científico, porque al final se apoya en creencias, se pierde lo objetivable, y, en consecuencia, lo científico. Ahora, como tertulia de café es fascinante. Gracias por este blog, en todo caso.

5 Enlaces externos en a mi manera

  1. 1

    […] Hace ya tiempo, hablamos de un estudio en el que unos tipos con bata blanca con ayuda de una máquina eran capaces de saber la decisión que íbamos a tomar, hasta 7 segundos antes de que nosotros mismos fuésemos conscientes de dicha decisión. Y es que hay cosas que pasan en nuestro cerebro sin que nosotros nos enteremos, pero de las que somos del todo responsables ¿quién si no? […]

  2. 2

    […] cuesta un mundo aceptar que la información, el fruto de la actividad, en alguno de esos niveles nunca alcanza un plano plenamente consciente. Y no está mal que eso sea así. De hecho, es vital que lo sea. Por ejemplo, ya hemos comentado […]

  3. » lo que no sé | 10-06-2010 a las 14:55 | Denunciar Comentario
    3

    […] deberían tener sobre la leyes penales los descubrimientos que se están haciendo en neurociencia (tenemos una entrada sobre esto). Pero antes de entrar en materia, Eagleman propone, supongo que en broma, crear el Ignorance Day […]

  4. 4

    […] luz de los últimos descubrimientos que se están haciendo en neurociencia (ya hablamos de esto en otra entrada). Él expresa lo que acabo de decir más o menos […]

  5. 5

    […] 1. La idea no era mía. Ni siquiera era la primera vez que yo mismo me la planteaba, ni siquiera es la primera vez que me la planteo en este blog. […]

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