Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

La segunda impresión

Esta sí será la entrada que prometimos. Para variar.
Habíamos hablado de los impresionistas, de Monet y Renoir pasando todo un verano en los baños de la Grenouillere, intentando pintar el agua del Sena, y de cómo el primero dio con la forma de hacerlo, simplemente combinando los colores negro, amarillo, blanco y azul.

Este es uno de tantos ejemplos de cómo, mediante el ensayo-error, los impresionistas consiguieron pintar el ambiente de una escena, es decir, su luz, su color, su movimiento, su “no sé qué”… Descubrieron que para ello tenían que difuminar los bordes, las formas de los objetos, utilizando pinceladas muy gruesas que les permitiesen pintar en bajas frecuencias (con poca resolución). Como ejemplo pongo otra pintura que Monet hizo del parlamento de Londres, y un detalle del mismo a la derecha.
monet-londres-y-detalle
Para dar nuestra explicación de por qué esta pincelada, que se dio en llamar pincelada gestáltica, tiene ese efecto tan cautivador daremos antes una idea general de cómo y dónde se procesa la información visual en el cerebro.
El sistema visual se puede dividir en dos vías principales: la vía dorsal y la vía ventral:
La vía ventral es la más moderna en términos evolutivos (la compartimos únicamente con los primates). Tiene su origen en las células ganglionares parvocelulares de la retina y discurre a lo largo de la zona ventral del cerebro en los lóbulos occipital y temporal. Es la vía “Qué”, porque parece ser la encargada de nuestro reconocimiento consciente de los objetos que componen una escena visual.
La vía dorsal empieza en las células ganglionares magnocelulares de la retina y continúa dorsalmente (de ahí lo de vía dorsal…) a través de los lóbulos occipital y parietal. A esta vía se la denomina la vía “Dónde”, ya que en ella se procesan aspectos como la profundidad, las tres dimensiones, el movimiento global y relativo de la escena, así como la relación entre ellos. Esta es la parte más antigua de nuestro sistema visual (todos los mamíferos tienen una), y sólo es sensible a los cambios de luminancia, no ve los colores. La vía dorsal es más rápida, pero trabaja a poca resolución dejando que la vía ventral se ocupe de los detalles más finos.

ventraldorsalpathways

Y así, con sus trazos gruesos, los cuadros impresionistas activan sobretodo la vía dorsal, consiguiendo un efecto mucho más elusivo, más cautivador, evitando que las figuras queden demasiado definidas y permitiendo al espectador imaginarse el resto que siempre será más sugerente.
Los cuadros impresionistas son también tremendamente emotivos. Resulta sorprendente comprobar que no necesitamos recibir una información muy detallada sobre la cara de los personajes que aparecen en ellos para reconocer su estado de ánimo. Esto es así porque el sistema visual envía una copia de la información que viaja por la vía dorsal a un núcleo profundo del cerebro que se llama amígdala. Este núcleo participa en el procesamiento de las emociones y acaba su trabajo antes incluso de que seamos conscientes de lo que estamos viendo (es decir, antes de que acabe el suyo la vía ventral). Por tanto, podemos saber de qué humor se encuentra una persona antes de saber quién es.
El por qué de este fenómeno lo encontramos, como tantos otros, en la evolución: Imagínese caminando por el monte en la edad de piedra. De pronto, se cruza en su camino un individuo de aspecto extraño. Antes de querer saber quién es, querremos saber qué intenciones tiene y qué pretende hacer con el garrote que lleva en la mano… Es mejor saber si está contento o enfadado antes de saber si es nuestro padre o nuestro hermano.
Saludando a vuestro hermano o huyendo de un neandertal con un garrote en la mano, os dejamos.
Mañana, más arte. O no…

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 3 de julio de 2009 por en General

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1 Comentario en La segunda impresión

  1. Jose Antonio Quirós Serna | 18-10-2009 a las 22:25 | Denunciar Comentario
    1

    Monet y Renoir probablemente os odiarían.

    Sin embargo, yo de “mayor” quiero ser como vosotros. (lo entrecomillo porque ya soy mayor)

    Un saludo.

5 Enlaces externos en La segunda impresión

  1. 1

    […] que las células de la corteza inferotemporal, situada al final de la vía visual ventral  (de la que ya hablamos) y encargada de analizar la identidad de los objetos en una escena, son insensibles a cambios en el […]

  2. » pintar el aire | 20-10-2009 a las 16:11 | Denunciar Comentario
    2

    […] se procesan las caras, como en la vía dorsal , donde se procesa la estructura global de la escena (ya hablamos de estas dos vías en una entrada anterior). Lo sorprendente es darse cuenta de que el autor del […]

  3. 3

    […] de su movimiento, etc. Es obvio que las dos vías procesan información visual muy distinta; ya hemos hablado de ello en relación con los pintores impresionistas. Por eso, lesiones en la vía ventral producen agnosias visuales y lesiones en la vía dorsal […]

  4. 4

    […] habla también del impresionismo y de su relación con las ilusiones visuales. Dicha relación se deriva del hecho de que nuestro […]

  5. » el miedo | 20-09-2011 a las 11:27 | Denunciar Comentario
    5

    […] os acordáis, la amígdala es un núcleo profundo del cerebro que participa en el procesamiento de las emociones, en la regulación de la distancia interpersonal entre humanos, en el amor (se inhibe cuando vemos […]

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