Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

all you need!

Aprovechando que estamos en otoño, la primavera queda muy lejos y no corremos el riesgo de caer en los tópicos ¡hoy hablamos del amor!… Siempre, claro está, desde un punto de vista científico. Así que una vez más, le caeremos mal a más de uno.
Y es que a nadie (tampoco a mí) le gusta que le expliquen por qué está enamorado con palabras como neurotrasmisor o receptor dopaminérgico. Pero, como ya hemos dicho tantas veces, todo está en el cerebro, y si tiramos del hilo siempre acabamos llegando a este tipo de explicaciones asépticas.
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Decidí hablar del tema cuando leí el siguiente párrafo en “La tía Julia y el escribidor” de Mario Vargas Llosa:
“Yo le expliqué que el amor no existía, que era una invención de un italiano llamado Petrarca y de los trovadores provenzales. Que eso que las gentes creían un cristalino manar de la emoción, una pura efusión del sentimiento, era el deseo instintivo de los gatos en celo disimulado detrás de las palabras bellas y los mitos de la literatura.”
Así que la polémica está servida. ¿Lo que usted siente por su pareja es el impulso sexual que siente cualquier otro animal sublimado por las profundas letras de David Bisbal? ¿Puede un gato enamorarse escuchando la música de David Bisbal?… Trataremos de responder a la primera pregunta.
Porque, a pesar de todos esos dichos que insinúan que no existe una explicación lógica para el amor (“El amor es ciego”, “El amor no tiene edad”…), ya la evolución nos da el por qué de este gran sentimiento: la perpetuación de la especie. Es decir, aquellos (extraños) seres que no sentían la necesidad de juntarse y procrear, no dejaron ninguna descendencia o se quedaron en patatas, caracoles o estrellas de mar, muy lejos de nuestro desarrollo intelectual.
Entonces, el amor parece importante. En el año 2000, el grupo de Semir Zeki se preguntó si dicha importancia se reflejaba en la actividad cerebral de un individuo enamorado. Es decir, si el sentimiento amoroso poseía un circuito propio que llevasen los cerebros “de serie” y que solamente se pusiese en marcha al ver a la persona amada.
Su experimento consistía en estudiar con fMRI la actividad cerebral de sujetos a los que se les mostraba una foto de su pareja y tres fotos de amigos. De esta forma, podían comparar el sentimiento de amistad con el sentimiento amoroso y dar respuesta, por fin, a todos aquellos que han tenido que oír la frase “sólo como amigo” y se preguntan “¿qué quiso decir?”, empujados por la falta de raciocinio y las ganas de buscarle tres pies al gato que, como veremos, provoca el amor. A modo de aclaración y para que los más suspicaces se queden tranquilos diré que los sujetos habían declarado estar “truly, deeply and madly in love” (verdadera, profunda y locamente enamorados).
¿Y qué pasó? Bueno, a parte de otros resultados más técnicos, el estudio mostró que la visión de la pareja amada provocaba la activación de áreas del cerebro íntimamente ligadas a circuitos de recompensa: dado que el amor es útil (al menos desde el punto de vista evolutivo) estamos diseñados para sentirnos mejor cuando nos enamoramos.
Zeki y los suyos encontraron actividad por encima de la normal en la ínsula, que se ha relacionado con la atracción por caras no familiares, en la corteza cingulada anterior, relacionada entre otras cosas con estados de felicidad (ahí es nada), y en el núcleo caudado y el putamen que se han asociado a emociones positivas y negativas.
Pero el amor no es sólo actividad. Se encontró también que había zonas que se “apagaban” cuando los sujetos veían la foto de su pareja. Zonas, como la corteza prefontal derecha que ha sido asociada con estados de tristeza y depresión. Otra área que veía disminuida su actividad era la amígdala que, como ya hemos contado, está relacionada con el sentimiento de miedo y los sistemas de alerta.
Así que, cuando nos enamoramos estamos menos tristes, somos más confiados y menos racionales. Una vez más, la ciencia llega para confirmarnos lo que ya sabíamos. Y, aunque no nos diga nada nuevo, es útil. Por ejemplo, se ha demostrado que la estimulación magnética transcraneal (estimulan el cerebro a través del cráneo) de la corteza prefontal derecha ayuda a mejorar el estado anímico de personas afectadas por depresión. No es poco.
Cuatro años más tarde, los mismos científicos decidieron estudiar el sentimiento maternal, el ‘amor de madre’. El resultado fue muy similar al que obtuvieron con las personas enamoradas. Las mismas zonas de recompensa se activaban y las mismas zonas asociadas al miedo, la tristeza y la desconfianza se desactivaban…
Así que, cuando vayas a casa de tus padres a comer y al salir, tu madre te ofrezca, por quinta vez, un tupperware de lentejas para que te lleves a casa y no comas siempre esas porquerías que comes, ten en cuenta que no lo puede evitar y llévate las lentejas. Tu madre será más feliz y tú comerás mejor.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 2 de Octubre de 2009 por en General

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2 Comentarios en all you need!

  1. ~Edragon~ | 06-10-2009 a las 10:51 | Denunciar Comentario
    1

    Muy buen blog!!! Estimado Manu, para mi la palabra “amor” es muy complicada de entender y que profesa mucha polemica de entendimiento… En esta lectura, muy amena para empezar el dia, no se si estas hablando de la primera fase del amor, lo cual para mi es el enamorarse (sentirse atraido tanto sexual como animicamente por la otra persona) o de alguna de las siguientes fases del amor que llevan a la necesidad o a la costumbre de estar con esa persona, esas fases cuando TODOS dicen que se ha perdido el libido, la pregunta es: los experimentos o encuestas que has hecho ¿son en personas recientemente enamoradas? o ¿en personas como mi papa que profesan un amor profundo a su pareja durante ya pasados 30 años de matrimonio? bueno solo por poner un ejemplo… =3 un saludo

    P.S. Por cierto, extraño mucho la comida de mi mamita =(…

  2. mmolano | 06-10-2009 a las 11:07 | Denunciar Comentario
    2

    Hola,

    La verdad es que en el estudio no especifican en qué fase del enamoramiento se encuentran los sujetos, pero a juzgar por cómo lo describen (‘truly, deeply and madly in love’) es muy probable que sea la fase aguda, el comienzo… aunque nunca se sabe…
    Cabría esperar que existiesen correlatos neuronales distintos para la fase aguda y la fase crónica, ya que como tú dices, los sentimientos no son exactamente los mismos durante los dos periodos…

    Gracias por el comentario!!

    un saludo

    Thegraymatters

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    […] con el blog: explicar por qué nos gusta el arte, por qué nos gustan algunas cosas más que otras, por qué el amor, por qué nos sorprende la […]

  2. » el miedo | 22-09-2011 a las 9:14 | Denunciar Comentario
    2

    […] procesamiento de las emociones, en la regulación de la distancia interpersonal entre humanos, en el amor (se inhibe cuando vemos a la persona amada)… Participa en tantas cosas y hemos hablado tanto […]

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