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Repensar la Educación

Manuel Molano

punto de fuga

Botticelli
Dedicados por completo a la gratificante tarea de destripar todos los misterios de la vida como son el amor, la magia, el libre albedrío… nos habíamos olvidado de continuar con nuestro estudio (científico) del arte y las razones biológicas para su existencia.
Para aquel que empiece en este blog, diré que ya dedicamos muchas palabras a este tema: hicimos una pequeña introducción, hablamos del “efecto pico” con Carla Bruni y Nicolas Sarcozy, comparamos el arte con las drogas, pusimos ejemplos, nos peleamos (de forma amistosa) con un filósofo, pusimos más ejemplos y hasta explicamos a Picasso desde un punto de vista que él no había contemplado…

¿Y todavía quedan cosas por decir?, os preguntaréis. Pues sí. Algunas cosas nos quedan, entre ellas una tan importante como es la perspectiva (tan importante que la pongo en rojo). Porque, aunque ya hablamos un poco de ella al hablar de los pintores cubistas, la perspectiva da para mucho más, incluso, para una entrada.
Y es que, tal vez la propiedad de una escena visual más difícil de transmitir en un lienzo es la sensación de tres dimensiones. Cualquier amante del Arte habrá notado que, antes del Renacimiento (al menos en el Arte occidental), todos los cuadros parecen planos, sin fondo. Esto es evidente en obras como la tabla de Sandro Botticelli que lleva por título “La Virgen escribiendo el Magnificat” que hemos puesto al principio de la entrada para darle un aire solemne. En otras culturas, como por ejemplo en el arte religioso ortodoxo, esta carencia de profundidad se mantiene hasta bien avanzado el siglo XIX.
¿Qué opina nuestro cerebro de todo esto? Bien, vamos por partes. El cerebro utiliza distintas estrategias para percibir profundidad en una escena visual. La más importante depende de la ligera diferencia espacial entre las imágenes que alcanzan los dos ojos. Esas imágenes están desplazadas lateralmente unos cuatro centímetros una con respecto a otra, debido a la separación en el plano horizontal de los ojos en la cara. En consecuencia, los objetos que se encuentran en la escena más cerca de nosotros que el punto de fijación visual, el punto al que estamos mirando en cada momento, proyectan sobre regiones laterales de cada retina, mientras que los objetos que se encuentras más lejos proyectan sobre regiones mediales (más cerca de la nariz). Además, lo hacen con una disparidad, o diferencia relativa entre las proyecciones a los dos ojos, que depende de la distancia y posición relativa entre los distintos objetos de la escena y el punto de fijación. Esta diferencia en la proyección retiniana entre objetos que se encuentran cerca y lejos permite al cerebro percibir muy claramente profundidad en una escena real.

Flat Iron Building

Sin embargo, esta estrategia no puede ser aplicada en un lienzo bidimensional. Los pintores se aprovechan de otro tipo de estrategias, que se llaman monoculares, que el cerebro utiliza y que no necesitan de la disparidad retiniana entre las imágenes de los dos ojos. Las estrategias monoculares son tan importantes, que si contradicen a la información binocular normalmente priman sobre ella. La más obvia de estas estrategias es la oclusión, es decir, que los objetos que están más cerca de nosotros tapan a los que están más lejos como pasa en el cuadro de Botticelli. Otra es la altura relativa en el cuadro, los objetos lejanos están normalmente más altos en el campo visual. El tamaño relativo también juega un papel importante; si dos objetos son iguales y uno está más lejos que otro, parecerá más pequeño. Y, sobre todo, la perspectiva lineal, que surge cuando en una imagen las líneas paralelas tienden a converger en la distancia, en uno o más puntos que se denominan puntos de fuga. La pintura del Flat Iron Building en el cruce de las avenidas Broadway y 5ª en Nueva York, es un buen ejemplo. Si se pinta una avenida de una gran ciudad (Nueva York es un buen ejemplo), cuanto más agudo es el ángulo de las líneas convergentes de las calles, más efecto tridimensional produce.
A fines del siglo XV, Leonardo da Vinci introduce la perspectiva del color, que se basa en el hecho de que el polvo y la humedad de la atmósfera dispersan de forma diferente la luz de longitud de onda corta, azul, que la de longitud de onda larga, rojo. De esta forma se crea un contraste de color en el cuadro que aumenta la sensación de tres dimensiones. En esta época surge también la perspectiva ilusoria, el trompe-l’oeil- que se basa en las reglas de la perspectiva lineal, pero utilizando múltiples puntos de fuga, algunos situados incluso fuera del cuadro, como el chaval que se sale del marco en el cuadro de Pere Borrel del Caso, “Escapando de la crítica” de 1874.

trompe-l'oeil

Sin embargo, el mayor salto cualitativo, el más interesante desde el punto de vista de un neurocientífico, se produce a partir del siglo XIX, con la irrupción del impresionismo y su uso conceptual del color. Monet, en su serie de cuadros sobre la catedral de Rouen (más abajo) en distintas condiciones de iluminación demuestra de nuevo, claramente, que color y luminancia se tratan en el cerebro de forma independiente. Nos enseña que es suficiente el contraste en luminancia, independientemente del color con que se pintan los objetos, para generar la sensación de tres dimensiones.

catedral de Rouen

Como mencionábamos anteriormente, los científicos ahora sabemos que esto es así porque esta información se procesa en la vía dorsal del cerebro que es, esencialmente, ciega al color. Los impresionistas comenzaron a investigar de esta forma la estructura de la imagen y abrieron el camino para la llegada de los cubistas a principios del siglo XX, de los que ya hablamos en su día.
Y con un poco de historia del arte, unos cuantos cuadros y nuestro estricto método científico, lo dejamos. La próxima entrada, sobre Velazquez, Monet, los jardines Zen y algunas neuronas más de las que no hayamos hablado todavía.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 19 de octubre de 2009 por en General

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1 Comentario en punto de fuga

  1. valentina | 03-11-2009 a las 23:53 | Denunciar Comentario
    1

    gracias

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