Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

aprender a enseñar a pensar

Después de un corto periodo de reflexión, volvemos con ideas nuevas y subversivas para que apliquéis a vuestra vida diaria. Hoy aprenderemos a criticar (a quien sea).
Con este “espíritu revolucionario” empezamos, emulando a Robespierre, Lenin, al Ché y a todos los demás, que se atrevieron a decir que algo iba mal y lucharon por arreglarlo hasta las últimas consecuencias. Y es que hace poco me acordé de un experimento que tiene mucho que ver con esto. Es posible que algunos lo conozcáis, pero también es posible que a otros se os haya olvidado lo que debemos aprender de él (a mi se me olvida a veces).
Se trata del experimento que realizó Solomon Asch en la década de los 50 con estudiantes de Harvard, en el que puso a prueba la confianza que estos sus discípulos tenían en sí mismos o, visto desde otro punto de vista, las ganas que tenían de encajar con los otros.

palos Asch
La idea es muy simple: Preguntaba a un grupo de 8 estudiantes cuál de las rectas que muestro en la parte derecha de la imagen es igual que la que está a la izquierda. La respuesta es obvia. Pero siete de los ocho sujetos estaban confabulados con Asch para responder mal. El sujeto número 8 no sabía nada. El objetivo era estudiar su reacción ante tal negación de la evidencia por parte de 7 miembros de una universidad como Harvard, en la que no abundan los idiotas.
Y resultó que el 37% de los sujetos se llevaron la contraria de forma flagrante hasta en 12 ocasiones (número de veces que se les ponía ante el aprieto). Pero además, el 76% no se fió de lo que le decía su sentido común al menos en una ocasión. Es necesario aclarar que todos respondían bien cuando estaban a solas con el experimentador.
Así que, el 40% de la población es capaz de negar la evidencia si el grupo en el que se encuentra lo hace. ¿Quién tiene la culpa de esto? Parece que es más fuerte nuestra necesidad de pertenencia al grupo que la realidad. Y al fin y al cabo, ¿a quién le importa qué líneas son iguales?
Una cosa parece bastante clara: este experimento tendría muy diferentes resultados dependiendo del país y la época. Quiero decir, creo que en la Alemania nazi el 100% de los estudiantes habría asegurado que la línea se parecía mucho a un altramuz si hubiese sido esa la elección del grupo. Sobretodo porque la probabilidades de supervivencia que tenía el que llevaba la contraria.

Entonces, parece que la educación influye. Yo no he sido muchas veces profesor, pero sí alumno, y siempre me interesaron los motivos que hacen que nos gusten las clases de un docente mucho más que las de otro. Y creo que una de las cosas más importantes es que el profesor te anime a participar. Y no me refiero a que el primer día de clase diga: “si tenéis cualquier duda no dudéis en preguntármela”, que también. Me refiero a que había profesores que nunca te hacían ver lo estúpida que era la pregunta que estabas haciendo. Te corregían, pero nunca te quitaban el crédito para hacer más preguntas. Y así, el afán crítico que normalmente todos tenemos permanecía intacto.
Me temo que la actitud crítica no es uno de los valores que más se promueven en la actualidad. Estamos tan preocupados por ser tolerantes y políticamente correctos que dejamos que Belén Esteban exponga sus argumentos con el mayor glamour y coherencia que alguien pueda imaginar, sin llegar a pensar “esta tía es idiota”… Una vez escuché en un programa de la televisión cómo una señora asustaba a la audiencia diciendo que Jesús Gil no había muerto. Ante tal aseveración el presentador no tuvo más remedio que preguntarle a la convencida señora que en qué se basaba para hacer semejante anuncio, a lo cual ella contestó que eso era lo que ella opinaba y que era libre de pensar así…
Bueno, para llevarme la contraria un poco (y enlazar así con la próxima entrada) diré que, obviamente, no estamos abogando por el fin de la tolerancia, pero esto no quita para que las cosas se puedan discutir. Creo que aplicar el método científico de vez en cuando no está del todo mal. Me habría gustado saber cómo demostraba esta señora que Jesús Gil todavía seguía vivo… O no…

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 5 de noviembre de 2009 por en General

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1 Comentario en aprender a enseñar a pensar

  1. Jose Antonio Quirós Serna | 07-11-2009 a las 17:12 | Denunciar Comentario
    1

    Genial, o como se escribe últimamente; =)

    Ya que la entrada “invita” en cierto modo a la subversión, yo preguntaría si en lugar de ser 7 malévolos estudiantes orquestados por un director, un desubicado trovador y 6 líneas misteriosas fueran muchos más malévolos encabezados por el jefe, muchísimas más preguntas y cuestiones, y durante mucho más tiempo “verificadas” … ¿Qué le ocurriría a ese 76%? ¿Subiría al 99%? Y, ¿aquél maleable 37% subiría?

    UN DOCENTE CONSIGUE QUE SU CLASE GUSTE CUANDO:
    A través de su ¿infinita? sabiduría trata de llevarte hasta el pedestal donde él/ella se sienta.

    UN DOCENTE CONSIGUE QUE SU CLASE NO GUSTE CUANDO:
    A través de su finita sabiduría trata (inútilmente) que no alcances el pedestal donde él/ella se sienta.

    No es una cuestión de un mejor o peor método educativo.
    Un saludo.

2 Enlaces externos en aprender a enseñar a pensar

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