Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

La gente es idiota, los grupos de gente no

Terminábamos la entrada anterior con una pregunta ¿es cierto que nos irían mucho mejor las cosas si estuviésemos gobernados por una élite escogida entre los más “sabios”? La respuesta que prometíamos es que posiblemente no. Y es no porque en muchos casos los grupos de gente se comportan de forma más “inteligente” que el más capacitado de sus miembros. Esta es la sorprendente idea que James Surowiecki, reportero de The New Yorker plasma en su provocativo libro del año 2004 titulado “The wisdom of crowds (La sabiduría de los grupos)”.
El hilo conductor de su propuesta es exactamente ese: cuando un grupo de gente (una comunidad, un país, etc.) se enfrenta a un desafío (prácticamente de cualquier tipo) le irá mejor, es decir, tomará decisiones más acertadas, si tiene en cuenta las opiniones de todos sus miembros y no sólo considera la opinión de los individuos más preparados. El libro está muy bien documentado e incluye numerosos ejemplos en los que los grupos son, colectivamente, más “inteligentes” que el más “lumbrera” de los individuos. Uno de los casos más curiosos es el del programa  ¿Quién quiere ser millonario? que se emite o emitió en gran parte de los países del mundo.

 quiere ser millonario

La mecánica del programa es sencilla. Un único concursante se enfrenta a una serie de preguntas (como la de la foto), normalmente 15, con creciente nivel de dificultad. Cada pregunta se acompaña de cuatro posibles respuestas y el concursante debe acertar para pasar a la siguiente. El concursante puede plantarse en cualquier momento y llevarse el premio acumulado, pero si decide contestar no se le permite ningún fallo. Sí le está permitido, sin embargo, la utilización de tres comodines. Uno de ellos, el comodín del 50% (50:50, en la foto de al lado), elimina dos de las cuatro opciones, reduciendo a sólo dos las posibles respuestas. Otro, el de la llamada, permite al concursante llamar por teléfono a un familiar o amigo para hacerle la pregunta. Normalmente, el amigo estará conectado a Internet y tratará, en menos de 30 segundos, de encontrar en Google o Wikipedia la respuesta correcta. El tercero es el comodín del público. El concursante puede optar por preguntar al público, que elige una de las cuatro opciones utilizando un mando a distancia y en pantalla aparece una gráfica con el número de votos que han obtenido las respuestas A, B, C y D.
Imagine que está en la pregunta 15, la última. Si la acierta se lleva un millón de Euros, si la falla sólo 32.000, lo “asegurado” al superar con acierto la pregunta número 10. Lo que tampoco está nada mal, pero supondría sin lugar a dudas una gran decepción. Imagine que todavía no ha utilizado ninguno de los tres comodines. Imagine ahora también que no sabe la respuesta. No tiene la menor idea de qué demonios es The Gray Matters (ver foto). ¿Qué hace? ¿Se planta con 500.000 Euros? Es decir, lo acumulado hasta la pregunta 14. No, la mayoría no lo haría. La tentación es demasiado grande, sobre todo porque aún tiene todos los comodines. Imagine ahora que sólo le permiten utilizar un comodín (algo que no está en las bases del concurso pero que nos sirve muy bien como recurso argumentativo). ¿Cuál elegiría?
Las estadísticas dicen que elegiría usted el del 50% con mayor probabilidad, después el de la llamada y, por último, el del público. Parece lógico, la verdad es que no confiamos mucho en que si nosotros, que somos en teoría los expertos, no sabemos las respuesta a la pregunta, la vayan a saber un grupo formado fundamentalmente por familiares de concursantes y otras personas que no tienen nada mejor que hacer un día de semana por la tarde que sentarse en unas gradas a ver como se graba un programa de televisión a cambio de un simple bocadillo (de chope). Desde luego, no parece el grupo de gente al que yo le confiaría la posibilidad de ganar medio millón de Euros (o de perder 468.000). Sin embargo, nuestras posibilidades de acertar la pregunta utilizando uno de estos tres comodines aumentan en la dirección contraria a nuestra intuición.
Con el comodín del 50% tenemos, obviamente, un 50% de probabilidades de acertar, todo se reduce a tirar una moneda al aire. Con el de la llamada, el problema es el tiempo, todo depende de nuestra capacidad de transmitir la pregunta a nuestro amigo de la forma más rápida y eficaz posible para darle tiempo a que encuentre la respuesta en Internet. Al menos en España, la probabilidad de acertar utilizando este comodín es del 65%; sensiblemente mejor, por lo tanto, que con el comodín anterior. Pero lo más sorprendente es que si preguntamos al público nuestra probabilidad de acertar crece hasta el 90%, aproximadamente. ¿Cómo puede ser?
Es fácil, la inmensa mayoría del público no sabe la respuesta, así que responderá de forma aleatoria. Si nadie supiese la respuesta correcta, por probabilidades, las cuatro opciones obtendrían el mismo número de votos (25% cada una) y el concursante no sabría que decir. Sin embargo, en cualquier grupo de gente, casi siempre hay alguien que sabe la respuesta (como usted que está leyendo en este momento el blog de neurociencia TheGrayMatters). Eso hace que los votos de la opción correcta, la D, tiendan a superar, aunque sea por muy poco, a los de las otras opciones. Así que, utilizando este comodín, deberíamos llevarnos (casi) siempre el millón de Euros. Este es un caso en el que un grupo de, en teoría, no expertos (el público) tiene más éxito que el, en teoría, especialista (el concursante). Sin embargo, el grupo en sí no es más inteligente que el más inteligente de sus miembros.
En otras muchas situaciones de la vida real, sin embargo, eso sí es así. El grupo es normalmente más capaz que el más preparado de sus miembros. ¿Por qué? Un poco de paciencia. Otra entrada más y zanjamos el tema.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 17 de diciembre de 2009 por en General

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4 Comentarios en La gente es idiota, los grupos de gente no

  1. Jose Antonio Quirós Serna | 18-12-2009 a las 0:06 | Denunciar Comentario
    1

    Lamento contraponer mi opinión con vosotros, como lamentaría romper un jarrón chino del siglo XV pero, admitiendo la evidencia en el cálculo de posibilidades en una situación “donde casi nadie sabe cómo va el tema” y el desequilibrio estadístico que éste genera, creo que; en una situación donde “todo el mundo sabe”, como es por ejemplo poner el goltv o no ponerlo u otras de mayor “trascendencia”, mi opinión es que la decisión final debería tomarla “el que sepa” en detrimento “de los que no saben”.

    De errores globales (y democráticos) anda plagada la Historia
    … y de voces expertas acalladas.

  2. Joaquín | 17-05-2010 a las 22:19 | Denunciar Comentario
    2

    ¡Machooos!, dejadme estudiar (que poco necesito para descansar de algo que no me gusta…).

    No estoy para nada de acuerdo.

    Me remito al ejemplo de la encuesta que usasteis en la entrada anterior, la de los tomates y los genes. Si esa encuesta hubiera sido utilizada para prohibir por ley los alimentos transgénicos, se hubiera prohibido.

    La diferencia entre los dos casos que habéis expuesto, 50×15 y tomates transgénicos, es que en la primera se dará una situación cuasi-ideal, en la cual el que no sabe, responde de manera aleatoria. Sin embargo, en la segunda se plasma lo que yo llamo (tengo muchas formas de llamarlo) la seguridad del ignorante, en la que el ignorante no sólo responde afirmativamente algo erróneo, sino que lo hace completamente con una seguridad pasmosa que corrompe la “equidad” de la aleatoriedad.

    Si a esto sumamos una oligarquía (durante 4 años es una oligarquía) de ignorantes y/o intersados (en una proporción, claro está) (véanse antiguos ministros de sanidad, educación y ciencia, etc.) podríamos afirmar que también el grupo es estúpido.

    Un saludo.

  3. Christian | 25-10-2010 a las 21:26 | Denunciar Comentario
    3

    De acuerdo con el #1 no creo que los grupos sean listos de por si, de hecho pienso que la gente carece de la capacidad de coordinar con lógica todas las ideas y puedan ponerse de acuerdo (en caso de que estos quieran colaborar por supuesto) sobre la solución a un problema concreto. Para que colaboren debe existir un guia que almacenará estas ideas y las pondrá en buen uso, una idea suelta no es valiosa si no se sabe que hacer con ella, los que si saben al final son los individuos (por intereses personales, o con fines filantropicos)…. por esto aquello de la masa es tonta y el individuo es listo…

    Saludos!

  4. Agustín TORRES hernández | 06-07-2012 a las 22:36 | Denunciar Comentario
    4

    Si estoy de acuerdo,no obstante la colaboración entre individuos humanos hoy en día es mu difícil porque parece ser más cultural que biológico, y ésto quizá porque la colaboración biológica la hemos reducido a lo sexual reproductivo y lo social ha quedado en manos de empresas privadas que cuado carecen de sentido de responsabilidad social antteponen el interés monetario al interés de la humanidad. Es cierto que a nivel biológico existe un intercambio de estímulos no conscientes por darse a nivel molecular, por ello son muy sutiles e insensibles, volátiles unos,físicos otros que generan respuestas de empatía mutua, empero la emergencia de proyectos de colaboración para el desarrollo humano o de la ciencia, artes, etc depende de ambientes de creatividad creados ex profeso, condición que a su vez depende de un nuevo Estado Político, uno que sea a la vez de Bienestar Social, creatividad y Desarrollo Humano. Este problema parece ser mundial, pero más acentuado en México país de donde les escribo.

1 Enlace externo en La gente es idiota, los grupos de gente no

  1. 1

    […] has llegado hasta aquí (y te has leído las dos entradas anteriores) ya sabes que los grupos de personas pueden no ser idiotas aunque todos sus miembros sí lo sean. […]

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