Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

Sobre brazos biónicos y demás

Una de las preguntas que más temo cuando le digo a la gente que estoy haciendo el doctorado en neurociencias y les explico exactamente en qué  consiste es: “¿y eso para qué sirve?”. El problema es que, mientras en cualquier otro ámbito de la sociedad cualquier cosa que no tenga una clara utilidad desaparece, en ciencia las cosas no funcionan así; no pueden funcionar así. Nunca sabes de dónde va a surgir el descubrimiento que revolucione el mundo, y por lo tanto hay que buscar en todas partes.
Tanto es así, que existen algunos trabajos que no tienen una muy clara utilidad. Pero para eso han sido creados los premios Ig-Nobel, que se otorgan cada año a los trabajos más absurdos realizados en ciencia. En este link podéis encontrar a todos los premiados del 2009, pero como ejemplo, pongo el trabajo que se llevó el premio Ig-Nobel de la paz: Are Full or Empty Beer Bottles Sturdier and Does Their Fracture-Threshold Suffice to Break the Human Skull? En él, se presentan datos experimentales sobre si es mejor ser golpeado en la cabeza con una botella de cerveza llena o vacía. Así que ahora, cuando quieras romperle la cabeza a alguien y sólo dispongas de una botella de cerveza, sabrás si tienes que vaciarla antes o no y así podrás optimizar tus energías. Seguro que a alguien le es útil.
A petición popular, hoy hablaremos de experimentos con una utilidad clara y directa: manejar máquinas con la mente. ¿A quién no le gustaría cambiar la televisión con un guiño de ojos?

Y aunque parezca ciencia ficción, no es tan complicado. De hecho ya se hace, como explica la imagen de aquí abajo.

brazo biónico

La idea es que te metan unos electrodos en el cerebro, que son los que van a leer tu actividad neuronal (si la hay…). Esta actividad neuronal no son más que impulsos eléctricos, así que podemos pasársela a un programa para que la analice y decida si queremos mover el brazo o no. Si es así, el resto es tan sencillo (o tan complicado) como un mando a distancia.
¡Y ya está! Ya mueves cosas con la mente. Aunque quedan algunos flecos: el primero es que sería deseable que el brazo biónico hiciese algo más que subir y bajar. Nos gustaría poder utilizarlo para coger cosas, tocar timbres, escribir mensajes de móvil, tirar piedras a la gente que nos cae mal (luego podríamos echarle la culpa al brazo)… Y cuantas más cosas queramos hacer, más órdenes disintas tenemos que poder transmitirle al sistema, y por lo tanto, más señales (o estados neuronales) diferentes tiene que poder distinguir este. Y eso no es fácil. Piensa en todas las órdenes que supondría rascarte la nariz con el brazo biónico (por ejemplo).
El segundo fleco, es más una curiosidad. Y es que, en realidad, no es en absoluto necesario que pensemos en mover el brazo para mandar la orden de que se mueva. Podríamos pensar en bailar, en comer, en cantar, podríamos acordarnos de una canción, mirar un cuadro… Cada pensamiento tiene asociado en el cerebro un patrón de actividad eléctrica determinado y por lo tanto, es susceptible de ser identificado por el sistema. Así, cada vez que, por ejemplo, recordásemos el olor de las gomas de borrar MILAN, el sistema podría reconocer el patrón de actividad que este recuerdo genera en el cerebro y mover el brazo.
La última cosa que quería decir tiene que ver con los mensajes que aparecen en la parte inferior izquierda de la imagen. Y es que una buena mano biónica debería ser capaz de mandarnos información sobre lo que estamos tocando (es lo que se llama feedback). Esto es más difícil (todavía) ya que, para contarnos lo que está “sintiendo”, el sistema tendría que saber que neuronas estimular exactamente, y eso, de momento, es ciencia ficción.
Para que veáis lo complicado del asunto, pongo aquí la mano que le pusieron a Luke Skywalker cuando Darth Vader (¡su padre!) le cortó la de verdad.

LukeHand

Si os acordáis de la escena en la que el joven Jedi se implanta la mano (en 5 minutos), una de las cosas que hace para comprobar si funciona es pincharse en los cinco dedos para ver si siente el dolor. Estaba comprobando que el feedback funcionaba. Y sí, funcionaba. Pero él era un Jedi…
Con esta referencia friqui, nos vamos.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 7 de enero de 2010 por en General

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1 Comentario en Sobre brazos biónicos y demás

  1. Jose Antonio Quirós Serna | 07-01-2010 a las 15:38 | Denunciar Comentario
    1

    Luke Skywalker sentía la Fuerza a su alrededor. Para él, la roca, la nave y … el brazo biónico eran distintas expresiones de un mismo ente; la energía.

    Si me implantan a mí un brazo biónico, como soy tan escéptico y tengo que “ver para creer” no habría feedback … y ni sensibilidad al dolor ni ná …

    Al ver la figura que esquematiza el funcionamiento me pregunto si estaremos asistiendo al nacimiento biológico (el cinematográfico ya ha ocurrido) de Terminator.

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