Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

mentira número 4

Después de las mentiras 1, 2 y 3, hoy tenemos la mentira número 4 ¿cuál si no? Aunque ésta, si bien es muy interesante, no puede calificarse de leyenda urbana porque no creo que la conozca demasiada gente. Yo supe de ella gracias a este vídeo, en el que se ve a un tipo con un bigote y un acento indio espectaculares contarle curiosidades científicas a una audiencia compuesta por los hombres y mujeres más ricos del planeta.
Y es que, al parecer, a la gente como Bill Gates o Paul McCartney le gusta estar al corriente  de los últimos avances en ciencia. Así que los domingos por la tarde, mientras la gente normal escucha el carrusel deportivo, Bill y Paul quedan con los colegas, compran unas cervezas (de importación) y contratan unos cuantos científicos para que les cuenten cosas interesantes. Esto nos da una nueva visión de cómo es la vida de un millonario, muy lejos de la que teníamos, en la que todo era sexo, drogas y calzoncillos bien planchados. Los millonarios también se entretienen escuchando a gente como el señor Vilayanur S. Ramachandran, que con el nombre y el acento que tiene, nunca podrá negar que es indio.
Y lo que el señor Ramachandran les cuenta a Bill y a Paul es muy interesante. Hoy sólo hablaré del primer síndrome del que él habla, el Síndrome de Capgras, pero el vídeo merece la pena de principio a fin, así que igual decimos alguna cosa más en alguna otra entrada.

El síndrome de Capgras se llama así en honor al psiquiatra francés Jean Marie Joseph Capgras, que lo descubrió en 1923 en una mujer que aseguraba que su marido había sido reemplazado por otra persona. La señora veía a su marido y reconocía que se parecía mucho, pero negaba que fuese él: era un impostor que se hacía pasar por él.
Esta curiosa enfermedad, a la que Capgras llamó l’illusion des sosies (la ilusión de los dobles), es medianamente común en pacientes con esquizofrenia o con algún tipo de demencia.
Nuestra mentira de hoy es la explicación que se dio (y que todavía se da) de esta enfermedad, no la enfermedad en sí, que es perfectamente real. Pero antes de seguir, quería comentar una curiosidad que me encontré mientras buscaba información en internet. Y es que he descubierto que existe mucha cultura popular en forma de libro, película o comic, inspirada en este síndrome. De todo ello, lo que más me ha gustado ha sido la película cuya portada decora la entrada: La Invasión de los Ladrones de Cuerpos. Así que he seguido leyendo, pasando de un link a otro, y he descubierto esto que cuento a continuación y que he sacado de este artículo.
La película cuenta la historia del doctor Miles Bennel, médico de cabecera en un pequeño pueblo llamado Santa Mira. Después de volver de un congreso de médicos, el señor Bennel se encuentra con que muchos de los pacientes que van a su consulta aseguran que un pariente cercano ha sido remplazado por otro que se parece mucho y tiene los mismos recuerdos, pero que carece de sentimientos. Al contrario que los enfermos del síndrome de Capgras, los habitantes de Santa Mira no se equivocan. El pueblo está siendo invadido por unas esporas provenientes del espacio que dan lugar a unas “vainas” de las que surgen copias idénticas de los pobres Santamiranos (por ejemplo).
A parte de lo ingenioso del argumento de la película, basada en la novela de Jack Finney, lo que más me llamó la atención fue la interpretación que se puede hacer de ella:
La Invasión de los Ladrones de Cuerpos fue rodada durante la época del Macarthismo, en la cual, el senador republicano Joseph McCarthy se propuso emular a Stalin en su caza a los “enemigos del pueblo” y decidió que todo el que tenía alrededor era sospechoso de ser comunista. Durante esta época, era muy común encontrar películas que, de manera más o menos sutil, llevasen implícitas ideas anticomunistas. Y si lo pensamos bien (o mal), La Invasión de los Ladrones de Cuerpos parece estar escrita por el propio Joseph.  Los impostores están entre nosotros, puede ser cualquiera. Obviamente son malvados y carecen de sentimientos. Solo poseen una conciencia colectiva. Además, para convencer a Bennel de que se rinda, le hablan de las virtudes de un sistema en el que no existen las libertades individuales…
Es tan evidente, que cuesta creérselo.
Me he desviado un poco del tema, pero creo que por un buen motivo. Así que, como habréis deducido por el hecho de que esta es la penúltima línea de la entrada, mañana seguiré con mi mentira de hoy.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 15 de Abril de 2010 por en General

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    […] con nuestra mentira número 4, que giraba en torno a un síndrome, el Síndrome de Capgras. Si recordáis, las personas que sufrían esta enfermedad, no eran capaces de reconocer a personas cercanas. Sí […]

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