Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

media verdad número 5

Mentiras, mentiras y más mentiras. Después de tantas entradas hablando de mentiras, nos quedamos exhaustos, y la desidia y el hastío se apoderaron de nosotros hasta tal punto que no fuimos capaces de escribir una sola línea en 5 días…
Pero ya se nos ha pasado, que tampoco era para tanto. Y además, todas las mentiras de las que hablamos tenían algo que las hacía atractivas.
La última de ellas, la que aseguraba que comprendíamos las palabras aunque les camsiábemos el odren a sus lertas, es especialmente interesante, porque no va del todo desencaminada. Yo diría que es más una exageración que una mentira.

La idea que se esconde detrás del párrafo desordenado que circula por internet está relacionada con Picasso (ahí es nada) y su manía de pintar las cosas desde todos los puntos de vista. Todos entendemos los cuadros que pintaba Picasso, aunque no tengan ni pies ni cabeza (o aunque tengan la cabeza donde los pies y los pies donde la cabeza). Esto es gracias a que nuestro cerebro está acostumbrado a lidiar con una perspectiva que cambia cada vez que nos movemos. Digamos que las imágenes que recibe nuestro cerebro cuando, por ejemplo, andamos por la calle, son más picasianas que antoniolopecianas (esta palabra es mía, espero, y el cuadro de aquí debajo de Antonio López). Así pues, el cerebro se ha acostumbrado a percibir las figuras como un todo.

Durante la lectura, parece que pasa un poco lo mismo. Todos los libros que nos quedan por leer, todos esos premios Nobel, todos los clásicos, El Quijote, Hamlet, Guerra y Paz, Los Pilares de la Tierra, El Señor de los Anillos, Conversación en la Catedral, El Viejo y el Mar, 1984, El Halcón Maltés, Un Mundo Feliz, La Divina Comedia, Cien años de Soledad, El lobo Estepario… Todos esos libros que sabemos que tenemos que leer, antes de poder (por fin) ver el partido de los domingos sin remordimientos de conciencia, nos obligan a tener en cuenta el tiempo: tenemos que leer rápido. De hecho existen numerosas páginas en internet que nos ayudan (o dicen hacerlo) a leer más rápido, con métodos que van desde incrementar el vocabulario hasta aumentar el número de palabras que vemos en una fijación gracias a sencillos ejercicios oculares… Y toda esta prisa obliga al cerebro a interpretar las palabras rápidamente.
Por ello, las interpreta, hasta cierto punto, como un todo. No le importa el orden de las letras que las componen. Es flexible. Aunque, como vimos, no puede ser del todo flexible. Si lo fuese, no sería capaz de distinguir palabras muy parecidas, como las del ejemplo que pusimos: mantel y mental.
Así que, permite cambios en el orden de las letras hasta que dichos cambios provocan un conflicto en la interpretación de la palabra. Por eso, cuando transponemos letras que están cerca introducimos menos confusión que al cambiar letras que quedan lejos en la palabra…
¿Por qué se complica? A todos nos parece lógico ¿no? Pero existe una teoría que relaciona este fenómeno con la fóvea y el modo en que el cerebro analiza lo que ésta le manda. La fóvea es la parte de la retina con mejor agudeza visual. Cuando quieres ver algo con detalle lo haces utilizándola a ella. Y leer es una de las tareas en la que más necesitamos el detalle, así que lo hacemos con esta parte del ojo.
Pues bien, existen dos teorías con respecto a lo que hace el cerebro con la información que le llega de la fóvea. La primera afirma que la mitad izquierda de la imagen que llega a la fóvea va al hemisferio derecho, mientras que la otra mitad va al izquierdo. A este fenómeno se le llama “foveal splitting” y es, en realidad, lo que pasa con la información del resto de la retina. Pero con la fóvea no está tan claro. De hecho, hay gente que defiende que el cerebro manda 2 copias idénticas de lo que la fóvea ve a los dos hemisferios, para asegurarse de que llegue a buen puerto. El principal pilar que sustenta esta teoría proviene de estudios hechos en personas que han sufrido una lesión en uno de los hemisferios de la corteza visual primaria: muchas veces, el paciente, que no ve nada de lo que debería ver ese hemisferio, puede aun así ver con las fóveas de ambos ojos sin ningún problema. La mejor explicación para esto es que el hemisferio no dañado tiene otra copia de la información. Pero existe otra explicación, no tan limpia, que defiende que, dado que la parte de la corteza visual primaria que se ocupa de la fóvea es enorme, siempre queda algo que no se ha lesionado…
Bueno, pues después de este parrafito llega el desenlace. Si nos creemos el foveal splitting, tendremos que creernos también que, cuando leemos una palabra, la mitad de esta va a un hemisferio y la otra mitad al otro. Por lo tanto, los defensores de esta teoría han visto un apoyo en el hecho de que nos cueste más entender palabras a las que le cambiamos letras que están muy separadas: las dos letras van a hemisferios distintos y por lo tanto, al transponerlas, estamos cambiando mucho más que si cambiamos dos letras que estén muy juntas… He hecho un pequeño ejemplo. Quizás no es el más explicativo porque todos reconocéis la palabra por mucho que yo la cambie, pero me ha quedado bonito y creo que el concepto está ahí.

Hay otro fenómeno que tiene mucho que ver con todo esto y que veréis en este vídeo de aquí abajo.

Todo es normal cuando vemos las caras al revés, las estamos interpretando como un todo. Sin embargo, las cosas cambian cuando le damos la vuelta a la cara.
Bueno, cambian excepto con el señor Conan, que no parece sufrir ningún perjuicio cuando le damos la vuelta a su boca y sus ojos. Un gran actor.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 11 de Mayo de 2010 por en General

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1 Comentario en media verdad número 5

  1. lobo_estepario | 28-05-2010 a las 15:13 | Denunciar Comentario
    1

    El señor Conan? supongo que os referís a Arnold Schwarzenegger, el actor protagonista de filmes de culto como Conan el Bárbaro, Terminator o Depredador y actual gobernador de California (el estado más poblado de USA y que además supone el 13% del PIB del país más rico del mundo), un poco de respeto por favor!
    En cuanto a la entrada en sí, sigue impresionándome como el cerebro se las apaña para interpretar los estímulos que recibe de acuerdo a su experiencia previa. Por otro lado, respecto a supercalifragilisticoespialidoso creo que tienes razón en las dos cosas, no parece el mejor ejemplo y te ha quedado bonito. Yo, que no conozco bien la palabra, me da igual que cambiéis las letras, que sean las del medio o los extremos, no me voy a dar cuenta por que no sé cual es la forma correcta de deletrear esa palabra que tampoco sé que designa y además no me importa (como supongo le pasará a Belén Esteban de la que también habláis en otro entrada).

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