Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

lo que no sé

Como todos los demás, nosotros también queríamos estar a la moda y ser populares. Y se nos ocurrió que deberíamos hablar de lo que habla la gente por la calle o tomando una cerveza. De hecho, mi compañero de doctorado siempre me aconsejó que deberíamos dejarnos de cerebros y cosas raras (que quede claro que él también hace el doctorado en neurociencia) y hacer un blog sobre fútbol. Y, aunque no nos importaría dedicar unas cuantas entradas a (por ejemplo) la gran temporada que realizó el Real Madrid, me temo que nos saldríamos demasiado de la temática que se nos supone si lo hiciésemos.
Pero hay otro tema que ocupa casi tanto tiempo en las conversaciones de los españoles como el equipo galáctico: la prensa del corazón. “Pero la prensa rosa está tan lejos de la neurociencia como el fútbol” diréis. Y eso mismo pensé yo, pero una serie de hechos puntuales puestos todos juntos y en fila india me hicieron cambiar de idea… 

El primer hecho fue el hallazgo en internet del vídeo que pongo aquí arriba. En él, se puede ver a Belén Esteban delante de una pizarra impartiendo clases de historia a unos cuantos “periodistas”. Para el (afortunado) que no lo sepa, Maria Belén Esteban Menéndez es una presentadora de televisión que saltó a la fama por ser primero la novia y luego la ex novia de Jesulín de Ubrique. En la actualidad, Belén es uno de los personajes más populares de esa parte de la televisión que se ocupa de informarnos puntualmente de los problemas amorosos que tienen personas a las que no conocemos.
Bueno, como veis, Belén no da una y todo el mundo se ríe mucho. Y, aparte de todo lo obvio que se puede decir, encontré un blog (y este es el segundo hecho) en el que Misia (así se llama una de las autoras) iba un poco más allá. Lo pongo aquí y os lo recomiendo encarecidamente por varios motivos: tiene toda la razón, está muy bien escrita y su autora es alguien que sufre todos los días las consecuencias que trae consigo este tipo de programación televisiva (es profesora). Ella no se queja de la ignorancia de Belén, ni se mete con ella por no saber qué fue la revolución industrial. Se queja del orgullo con el que exhibe su incultura, de la apología que hace de su falta de educación.
Así que, pensaba yo en estas cosas en la mañana del domingo, cuando escuché una entrevista que hacían en la BBC a David Eagleman, un neurocientífico americano muy bueno que se dedica a descubrir cosas día sí, día no. Eagleman había sido invitado para hablar de la influencia que tienen o deberían tener sobre la leyes penales los descubrimientos que se están haciendo en neurociencia (tenemos una entrada sobre esto). Pero antes de entrar en materia, Eagleman propone, supongo que en broma, crear el Ignorance Day (día de la ignorancia), en el que cada uno de nosotros se replantearía todo lo que sabe o cree saber, y todo lo que no sabe. Sería como un ejercicio de humildad. Porque, si pensamos en todo lo que no sabemos, nos daremos cuenta de que la diferencia de cultura entre cualquiera de nosotros y Belén Esteban no es tan grande como nos gusta pensar.
Y este fue el tercer hecho puntual. Dice Javier Cercas en su libro sobre el 23F, “Anatomía de un instante”, que hay momentos en los que todo escritor tiene la sensación de que la realidad le está pidiendo una novela. Salvando todas las distancias, aquella mañana de domingo, yo tuve la sensación de que la realidad me reclamaba una nueva serie de entradas, cuyo título, concluí poco después, sería: Cosas que no sabemos.
Como ya me he alargado demasiado, el próximo día empezaremos con esta serie en la que trataremos de explicar cuáles son las grandes preguntas que nos quedan por responder en neurociencia.

Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón



escrito el 10 de Junio de 2010 por en General

etiquetas:


2 Comentarios en lo que no sé

  1. Jose Antonio Quirós Serna | 10-06-2010 a las 15:35 | Denunciar Comentario
    1

    Con las clases de Historia que intenta dar Belén Esteban la profesora que escribe el blog probablemente se sienta indignada, en mi caso, lo que pienso es que vivimos en una sociedad donde este tipo de personajes ganan más dinero que un cirujano. Lo cual me entristece y enerva a partes iguales.

    En cuanto a la propuesta del Sr. Eagleman y, a raíz de que ando estudiando fórmulas matemáticas en estos días, me ha hecho pensar “en lo que sé y en lo que no sé”. Si en el numerador de una fracción pongo mi conocimiento académico y en el denominador pongo todo el conocimiento que ha adquirido la Humanidad durante sus años de existencia saldría 0,00000000 … muchísimos dígitos. y al final un 1.

  2. mmolano | 10-06-2010 a las 15:59 | Denunciar Comentario
    2

    y piensa que quizás la división le sale a Belén Esteban muy parecida a la tuya (o a la mía). A lo mejor un dígito o dos menos… pero tampoco es demasiado…

1 Enlace externo en lo que no sé

  1. 1

    […] mitad de un doctorado pasando por alto este pequeño axioma es algo que no acabo de entender. Pero, si os acordáis, hay tantas cosas que no entendemos/sabemos, que no voy a dedicarle demasiado tiempo a este […]

Escribe un comentario

Recuerda que:
  • Las opiniones aquí expresadas serán responsabilidad tuya, y en ningún caso de Aprender a Pensar
  • No se admitirán comentarios que vulneren lo establecido por las leyes y por las Normas de uso de este sitio
  • Aprender a Pensar se reserva el derecho de eliminar los comentarios que considere inadecuados
Los datos serán tratados de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, y demás legislación aplicable. Consultar nuestra Política de Privacidad
Aprender a Pensar