Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Manuel Molano

atrapados en el cuerpo

Como dijimos ayer, Mariano Sigman inaugurará esta tarde el ciclo de charlas dedicadas al cerebro que tendrá lugar en Barcelona hasta el mes de junio. Por ello, pensamos que era una buena ocasión para dedicarle la entrada que deberíamos haberle dedicado hace ya tiempo. Porque Mariano estudia algo de lo que hemos hablado muchas veces en este blog: la consciencia, o en sus propias palabras “cómo emerge de un montón de células, cables, axones, de un montón de carne y cosas en el cerebro, la consciencia”. Y además lo hace de una forma muy original y consiguiendo resultados con aplicaciones inmediatas claras, lo que en principio parece difícil teniendo en cuenta lo escurridizo del tema. Me explico en un momento.

Uno de los principales motivos por el que estudiar la consciencia es tan complicado es que no tenemos claro qué quiere decir ser consciente. Es decir, cómo sabes si alguien o algo es o no es consciente ¿le preguntas si es consciente? Bueno, creo hasta yo puedo hacer un programa que responda que sí cuando le hagan esa pregunta… Entonces le puedes hacer pasar el Test de Turing, que consiste enhacerle preguntas hasta que sus respuestas nos den una idea de si ese alguien/algo podría o no ser consciente. Pero el problema es que cada vez es más difícil distinguir entre las respuestas que nos da un ordenador y las que nos da una persona. Entonces, los ordenadores son conscientes ¿no? Yo os invito a hablar con Anna la simpática secretaria de Ikea, que podéis ver aquí a la derecha. Podéis preguntarle lo que queráis que responderá con más sentido de lo que lo hacía Rajoy en “el debate” del lunes cuando Rubalcaba le preguntaba por el matrimonio homosexual…¿Es Rajoy un robot? ¿es Anna una persona consciente?

Quizás estas preguntas están fuera de nuestro alcance, pero ¿y qué pasa cuando no podemos hacer preguntas, cuando la comunicación se ha roto? Hay ocasiones en las que un traumatismo o un accidente cerebro-vascular dejan a una persona en un estado de incomunicación completa con el exterior. Se dice entonces que la persona se encuentra en estado vegetativo, y por lo tanto en estado no-consciente. Pero ¿cómo podemos estar seguros de ello?

Esta fue la pregunta que se hicieron Mariano (Sigman) y sus colegas y a cuya respuesta aportaron un gran descubrimiento. Para ello, se apoyaron en un estudio que Larry Squire había realizado hace tiempo basándose en los famosos experimentos de Pavlov sobre condicionamiento clásico. La idea de Squire era relacionar este condicionamiento con la consciencia. Así, lo que hizo fue distraer a sus pacientes con imágenes y sonidos, mientras les sometía al verdadero experimento: les presentaba varios tonos, de los cuales, sólo uno de ellos llevaba a un estímulo molesto (un soplido en el ojo). Los pacientes tenían que aprender la relación entre ese tono y el estímulo molesto y desarrollar una respuesta ocular posterior al tono pero previa al soplido. Si no la desarrollaban, no habían aprendido nada.

Bien, lo que Squire descubrió fue que sólo las personas que se habían percatado del mecanismo, que eran conscientes del truco, desarrollaban una respuesta. ¡Genial! Podemos relacionar directamente la respuesta a este experimento con la existencia de una traza de consciencia.

Así que Mariano y los suyos se pusieron a buscar evidencias de aprendizaje condicionado en pacientes vegetativos. Y las encontraron. Sólo en unos pocos (3 de 35), pero creo que si pensamos en lo que supondría para cualquiera de nosotros y nuestras familias quedar en un estado así, estaremos de acuerdo en que es un gran descubrimiento. Más aún cuando, poco tiempo después un estudio realizado en la Universidad de Cambridge, en el que se utilizó resonancia magenética funcional en estos pacientes, encontró trazas de pensamiento en aquellos que habían aprendido con el método “squire”.

Lo que fue hicieron estudiar primero en pacientes sanos los patrones de actividad que producían dos pensamientos distintos: se les pidió que imaginasen que jugaban al tenis o que paseaban por su casa. Así Adrian Owen y su equipo relacionaron cada pensamiento con un patrón cerebral. Luego, fueron a preguntarle a los pacientes de Mariano y encontraron los mismos patrones en aquellos pacientes que aprendían con el experimento del condicionamiento clásico. Otra vez genial ¿no? Pero no contentos con eso, el grupo de Cambridge pensó: “entonces, vamos a intentar comunicarnos con estos pacientes utilizando el código:  Sí = pensar en que juegas al tenis. No = pensar en que caminas por tu casa”. Y fueron capaces de establecer un diálogo con uno de ellos…

Una vez más, esto puede parecer poco, pero pensad otra vez en lo que supondría volver a comunicarte con un ser querido que ha estado en estado vegetativo durante no se sabe cuánto tiempo. O lo que sería poder contestar a las preguntas que tus familiares te han hecho desde que quedaste en ese estado…

Bueno, os dejo aquí el vídeo de la charla de Mariano en la que explica todo lo que yo acabo de contar y más, y mejor.

Luis Martínez Otero y Manuel Molano




escrito el 9 de Noviembre de 2011 por en General

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2 Comentarios en atrapados en el cuerpo

  1. Jose | 09-11-2011 a las 16:09 | Denunciar Comentario
    1

    Hola.

    Interesante texto, como siempre, pero también cabría hacerse algunas preguntas; esos 3 pacientes de 35 ¿son un resultado estadísticamente significativo? O antes de ella mejor, ¿se puede analizar ese resultado bajo la panorámica estadística? ¿Eran las características vegetativas de esas 35 personas exactamente iguales? Porque, supongo -no sé-, quizá haya varias escalas o grados de vegetatividad, si es que se le puede llamar así.

    Aunque, siendo sincero, hago este comentario principalmente no para plantear las preguntas del párrafo anterior (aunque también me gustaría saber su respuesta) sino para mostraros un enlace a una entrada en un blog que me ha parecido muy interesante; yo diría que hay algunas probabilidades de que os interese a vosotros también, y que enlaza de alguna manera con la entrada ‘DOCTOR, ME SOBRA UN BRAZO’ en la que en sus párrafos finales decíais la frase “… Pero no es así, todas las ideas tienen su traducción al lenguaje neuronal. Si no, no existirían …”.

    Más que la entrada en sí misma lo enriquecedor, bajo mi punto de vista, son los comentarios a la misma sobre “a la existencia del 7”. Es un entorno quizá más físico o matemático, o por lo menos distinto, que el tenéis aquí en vuestro blog, pero puede que os resulte de interés.

    Un saludo.

    http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/2011/11/problemas-existenciales.html

  2. mmolano | 09-11-2011 a las 19:42 | Denunciar Comentario
    2

    Hola Jose,
    Yo creo que el hecho de que sea o no un resultado significativo no es relevante. Quiero decir, si se tratase de 1 entre 1000 pacientes ¿le dirías a la familia: “bueno, existe la posibilidad de que podamos comunicarnos con su hijo, pero las probabilidades son tan bajas que no lo vamos a intentar”.
    Y claro, lo que pasa es que estos pacientes, como tu dices, no son todos iguales. De hecho, los pacientes que aprendían estaban entre los que tenían mejor diagnóstico. Pero el problema era que a todos ellos se los tomaba como no-conscientes. Y ese es el avance de este descubrimiento, aunque sólo sirva para el 10% de los pacientes.
    Gracias por el link. Tiene muy buena pinta.
    ¡Y gracias por tu comentario!

    thegraymatters

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