Entradas de Manuel Molano
Crónica de una vuelta anunciada I
Ya volví de vacaciones. Como todos, supongo. Pero para mi no fue un retorno normal. Y no lo fue porque, por algún motivo extraño, llegué a mi trabajo con la secreta esperanza de que mis cosas hubiesen avanzado en mi ausencia, de que por fin podría dar por zanjados mis antiguos proyectos y empezar unos nuevos, mucho más estimulantes. Yo no era consciente de ello, pero pronto me descubrí desilusionado al encontrarme con las mismas tareas inacabadas que dejé sin acabar antes de irme. ¡¿Es que el tiempo no había pasado en mi laboratorio?! ¡¡Todo lo que quedaba por hacer antes de irme estaba sin hacer!! Pensé en quejarme a mi jefe, pero enseguida deseché la idea cohibido por el temor a que le pusiese un nombre científico a mi problema mental, ¡o peor! escribiese una entrada sobre mi.
Así aprendí una gran lección de la vida: las cosas que no acabas tú, no se acaban solas. Cómo he llegado a los 28 años de edad y a la mitad de un doctorado pasando por alto este pequeño axioma es algo que no acabo de entender. Pero, si os acordáis, hay tantas cosas que no entendemos/sabemos, que no voy a dedicarle demasiado tiempo a este insignificante detalle de mi existencia.
sobre el querer y no querer
¿Qué harías tú si pudieses desdoblarte?
Es una pregunta que me hicieron ayer (su autor prefiere quedar en el anonimato así que utilizaré el nombre falso de Efrén) y a la que respondí mal…
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diario de una neurona (cortical)
Previusly in The Gray Matters hablamos de lo poco que sabemos sobre el lenguaje que utilizan las neuronas para comunicarse. Hablamos de sus dendritas y su axón, que son las partes que se encargan de recibir y transmitir la información, respectivamente. Hablamos de sus potenciales de acción, que son el ladrillo con el cual construyen todo su vocabulario. Y hablamos de cómo, aún conociendo bastante bien la forma y el funcionamiento de este potencial de acción, seguimos sin entender a la mayoría de las neuronas. Porque una cosa es conocer las letras y los fonemas de un idioma, y otra cosa es comprenderlo.
Había además un pequeño detalle que lo complicaba todo mucho más. Dos neuronas podrían estar utilizando exactamente la misma secuencia de potenciales de acción para decir exactamente lo contrario.
Por lo tanto, sólo nos quedaba admitir nuestra ignorancia y seguir estudiando y ensayando y errando hasta dar con alguna clave. Porque siempre hay una clave, nada funciona porque sí.
Eso mismo debían de repetirse una y otra vez Hubel y Wiesel antes de realizar el descubrimiento que les dio el premio nobel. Hoy os contaremos la historia de cómo llegaron a tal descubrimiento, porque supone un gran ejemplo de perseverancia y porque, una vez asumida nuestra ignorancia, es bueno saber como combatirla. Ahí van unas pequeñas directrices:
diario de una neurona
Esta mañana, dispuesto a escribir una entrada sobre algo que no supiésemos y que inaugurase la serie “Cosas que no sabemos”, me hice una pregunta obvia:
¿Qué es lo que no sé?
Y luego, para afinar un poco más, otra:
De todo lo que no sé, ¿qué me gustaría saber?
Porque, ya que iba a escribir sobre algo que no sabía, pensé que era mejor que ese algo me interesase. Y se me ocurrió que una cosa que me encantaría saber (a mí, y a cualquier neurocientífico) es qué demonios dicen las neuronas, cómo es el lenguaje que utilizan. Espero que estéis conmigo en que se trata de una pregunta interesante. Si no es así, a partir de ahora dedicaré todos mis esfuerzos a que cambiéis de opinión.
lo que no sé
Como todos los demás, nosotros también queríamos estar a la moda y ser populares. Y se nos ocurrió que deberíamos hablar de lo que habla la gente por la calle o tomando una cerveza. De hecho, mi compañero de doctorado siempre me aconsejó que deberíamos dejarnos de cerebros y cosas raras (que quede claro que él también hace el doctorado en neurociencia) y hacer un blog sobre fútbol. Y, aunque no nos importaría dedicar unas cuantas entradas a (por ejemplo) la gran temporada que realizó el Real Madrid, me temo que nos saldríamos demasiado de la temática que se nos supone si lo hiciésemos.
Pero hay otro tema que ocupa casi tanto tiempo en las conversaciones de los españoles como el equipo galáctico: la prensa del corazón. “Pero la prensa rosa está tan lejos de la neurociencia como el fútbol” diréis. Y eso mismo pensé yo, pero una serie de hechos puntuales puestos todos juntos y en fila india me hicieron cambiar de idea…
game over
Aunque parezca tan relajada, Nicole Kidman está “desafiando, entrenando y estimulando su cerebro”, todo de una tacada. No lo digo yo, lo dice el doctor Kawashima, inventor de uno de los videojuegos más de moda últimamente: el Brain Training. Su gancho consiste en ser uno de los primeros manuales interactivos destinado a convertirnos en personas más inteligentes, gracias a sencillos ejercicios de cálculo, lectura, memoria… ¡y todo con el mismo aparato y sin movernos del sofá!
press ‘x’ to start
Esta fotografía nos ayuda a entender por qué la industria del videojuego genera en la actualidad más dinero que la del cine, e incluso por qué el cine está apoyándose en la industria del videojuego para salir adelante ante la crisis provocada por Internet y su banda ancha. Algunas de las caras que se ven en ella no tienen precio. Algunas por su expresión y otras por su falta de expresión, como si el solo hecho de gesticular supusiese demasiada energía invertida en tareas no relacionadas con la contemplación de la pantalla.
la fin des mensonges
En mi trabajo siempre trato de unir la verdad con la belleza, pero cuando tengo que elegir, normalmente elijo la belleza.
Hermann Weyl
Después de la apocalíptica entrada del viernes, hoy lunes estamos de mucho mejor humor. De hecho, hemos decidido terminar con esto de destapar mentiras, y que cada uno haga y diga lo que quiera, que nos está entrando complejo de pepito grillo, diciendo qué esta mal y qué está bien y qué está regular.
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todo lo que teníamos que decir
Todo lo que teníamos que decir ya ha sido dicho. Lo hemos dicho nosotros o algún otro tipo con las mismas ganas de saber la verdad y las mismas ganas de contársela a los demás. Ya no queda ninguna mentira sin destapar, ningún misterio sin solución. Entendemos el cerebro de principio a fin: ¿Cómo llegó a ser lo que es? ¿Sólo gracias a la selectividad natural? ¿Podría Lamarck tener razón en algún sentido? ¿Cómo procesa la información que recibe del mundo? ¿Trabajan las neuronas en conjunto? ¿Cada una por su cuenta? ¿Existe un área en el cerebro donde “se procese” la conciencia? ¿Sirve para algo esta conciencia? ¿Existe la inteligencia colectiva? ¿Quién o qué somos? ¿Qué es la realidad?
media verdad número 5
Mentiras, mentiras y más mentiras. Después de tantas entradas hablando de mentiras, nos quedamos exhaustos, y la desidia y el hastío se apoderaron de nosotros hasta tal punto que no fuimos capaces de escribir una sola línea en 5 días…
Pero ya se nos ha pasado, que tampoco era para tanto. Y además, todas las mentiras de las que hablamos tenían algo que las hacía atractivas.
La última de ellas, la que aseguraba que comprendíamos las palabras aunque les camsiábemos el odren a sus lertas, es especialmente interesante, porque no va del todo desencaminada. Yo diría que es más una exageración que una mentira.
media mentira número 5
¡Sí! Hoy también hablamos de cosas que no son ciertas. Parece que sufrimos una especie de adicción (lo que no descartamos), pero es que hemos encontrado una mentira que, por no serlo del todo, es muy interesante. Ya lo dice mi abuela: No hay mayor mentira que una media verdad.
Y es que sgeún un etsduio de la uivenrsdiad Cambridge, no ipmotra el odren en el que las ltears etsán ersciats, la úicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la útlima ltera estén ecsritas en la psioción cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aún pordás lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima, la paalbra es un tdoo.
mentira número 4 y medio
Tras una semana de reflexión, hoy acabaremos con nuestra mentira número 4, que giraba en torno a un síndrome, el Síndrome de Capgras. Si recordáis, las personas que sufrían esta enfermedad, no eran capaces de reconocer a personas cercanas. Sí admitían que eran muy parecidas, pero creían que eran impostores. Y, como dijimos, la enfermedad existe. Hasta ahora no hemos dicho nada que no sea cierto. Pero ahora (que vamos despacio) vamos a contar mentiras:
mentira número 4
Después de las mentiras 1, 2 y 3, hoy tenemos la mentira número 4 ¿cuál si no? Aunque ésta, si bien es muy interesante, no puede calificarse de leyenda urbana porque no creo que la conozca demasiada gente. Yo supe de ella gracias a este vídeo, en el que se ve a un tipo con un bigote y un acento indio espectaculares contarle curiosidades científicas a una audiencia compuesta por los hombres y mujeres más ricos del planeta.
Y es que, al parecer, a la gente como Bill Gates o Paul McCartney le gusta estar al corriente de los últimos avances en ciencia. Así que los domingos por la tarde, mientras la gente normal escucha el carrusel deportivo, Bill y Paul quedan con los colegas, compran unas cervezas (de importación) y contratan unos cuantos científicos para que les cuenten cosas interesantes. Esto nos da una nueva visión de cómo es la vida de un millonario, muy lejos de la que teníamos, en la que todo era sexo, drogas y calzoncillos bien planchados. Los millonarios también se entretienen escuchando a gente como el señor Vilayanur S. Ramachandran, que con el nombre y el acento que tiene, nunca podrá negar que es indio.
Y lo que el señor Ramachandran les cuenta a Bill y a Paul es muy interesante. Hoy sólo hablaré del primer síndrome del que él habla, el Síndrome de Capgras, pero el vídeo merece la pena de principio a fin, así que igual decimos alguna cosa más en alguna otra entrada.
mentira número 3
La leyenda urbana de hoy es esa teoría que dice que sólo utilizamos el 10% del cerebro. Pero antes de empezar, quería decir que esta es una mentira a medias porque, por mucho que la ciencia diga lo contrario, estoy seguro de que algunas personas utilizan incluso menos del 10% de su cerebro. Y dicho esto, hago aquí un pequeño inciso para introducir una foto que, aunque no tiene nada que ver con el tema de la entrada de hoy, me ha parecido entrañable.
Como decía, existe la leyenda urbana de que tan sólo utilizamos el 10% del cerebro. Esta teoría estaría principalmente sustentada por dos hechos:
mentira número 2
Para la entrada de hoy… ¡he hecho un dibujo! Después de que algunas personas me preguntaran por la entrada de ayer, decidí pintar esta maravilla que tenéis aquí:
Aunque El Greco viese los emoticonos (muy de moda en el siglo dieciséis) achatados y los pintase achatados (para él), en realidad, cualquier otra persona “normal” vería, tanto el emoticono real como el pintado, como son…
Espero que haya quedado un poco más claro ahora.
Nuestra mentira número 2 está muy relacionada con la de El Greco. Y, de hecho, no es la mentira número 2 que debería haber sido, pero mientras hacía el dibujo de las caras sonrientes (que me ha llevado más tiempo del que parece) se me ha ocurrido que hay otro error que la gente comete mucho relacionado con el daltonismo.
mentiras
El sábado pasado, mientras todo el país presenciaba el partido del milenio, yo estaba en una boda. En el preciso momento en el que el guapo Cristiano Ronaldo veía como un tipo bajito con cara de roedor marcaba el primer gol del Barcelona, yo estaba comiéndome una emulsión de marisco con rape muy rica. Y así, entre gritos de “vivan los novios” y gritos de “gol” que te mantenían en continuo estado de alerta, fuimos dando cuenta de todos los platos que nos iban trayendo como si antes de la cena no hubiéramos comido miles de aperitivos…
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ver con la lengua
El título de esta entrada no es una metáfora.
Y creo que lo primero que haré será poner el vídeo que lo demuestra. Está en inglés pero, en realidad, lo único que tenéis que saber es que su protagonista es ciego (el bastón con el que aparece al principio os podría haber dado una pista).
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más sobre abuelas y neuronas
Esta entrada es la continuación directa de la de ayer, que pongo en este práctico link para aquellos que no la leyeseis.
Y así, puedo saltarme los prolegómenos y poner la imagen de aquí abajo, en la que se ve (en pequeñito, lo siento) cómo una neurona responde claramente al concepto de Halle Berry.
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A los hechos me repito
Dada la confusión que generó nuestra entrada de ayer, publicamos rápidamente hoy su continuación para que nadie se nos vaya por el mal camino… Lo primero que haremos será explicar el experimento gracias al cual el grupo de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y el California Institute of Technology (CalTech) descubrió la neurona de Jennifer Aniston:
el conceto es el conceto
Esta mañana me levanté con muy pocas ganas de levantarme, así que decidí sentarme en el sofá para reflexionar sobre por qué tenía que ir a trabajar. Y así, con el sol calentándome los pies y luchando contra la tentación de dejar caer la cabeza hacia un lado para poco a poco llegar a tumbarme por completo en el sofá, decidí que el tema no daba demasiado de sí… ¡pero tuve otra idea! Y es que me di cuenta de que hay un trabajo del que, de manera incomprensible, no hemos hablado todavía en este blog.
De manera incomprensible se nos pasó uno de los descubrimientos más importantes en neurociencia de los últimos 20 años (y uno de los más controvertidos; las dos cosas suelen ir unidas).
Empiezo por el principio, o mejor dicho, por nuestro principio:
la primera impresión
Por motivos que pronto quedarán claros, he estado buscando en Google aquel anuncio de colonia en el que se decía aquello de: “La primera impresión es la que queda”. Y aunque no he encontrado nada sobre el anuncio, sí he tenido la ocasión de leer un montón de páginas que querían ayudarme a causar una buena primera impresión. Así, he podido conocer el caso de Rafaela, que se fió de la primera impresión que le dio un señor (“un hombre tranquilo, cariñoso y noble”) y se casó con él. Luego resultó ser un tipo “sucio y neurótico”. “Supongo que la próxima vez me lo pensaré dos veces” aventura Rafaela. También he leído que “nunca es bueno llegar tarde, vestir un atuendo manchado, o masticar con la boca abierta en un restaurante fino, en la primera cita”.Todos ellos consejos útiles, aunque no me queda claro si a partir de la segunda cita puedo, por fin, abrir la boca al masticar…

Inadvertidamente, Roy condena al planeta Tierra a la aniquilación cuando, en un intento por resultar amigable, agarra al líder por la cabeza y lo sacude vigorosamente
lo que pasa en tu cerebro cuando tú no estás
Hace ya tiempo, hablamos de un estudio en el que unos tipos con bata blanca con ayuda de una máquina eran capaces de saber la decisión que íbamos a tomar, hasta 7 segundos antes de que nosotros mismos fuésemos conscientes de dicha decisión. Y es que hay cosas que pasan en nuestro cerebro sin que nosotros nos enteremos, pero de las que somos del todo responsables ¿quién si no?

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Jack “the dripper”
Es curioso lo poco que nos damos cuenta de todo lo que somos capaces de hacer.
En la película “A pleno sol“, en la que trabajaba el señor Alain Delon y de la cual quizás sea más conocida la versión moderna “El talento de Mr. Ripley” de Anthony Minghella, existe una escena en la que se ve al protagonista (Tom Ripley o Alain Delon) practicando la firma de su amigo Philippe Greenleaf, al que pretende suplantar tras haberlo asesinado. Pero Tom no practica la firma escribiendo con su pluma en una hoja de papel; lo hace en una pantalla transparente sobre la que retroproyecta la verdadera rúbrica de su difunto amigo…
¿Y qué?
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la gente es idiota (El origen)
Sin ánimo de caer en la redundancia y para que sirva de ejemplo de lo que hemos estado hablando en las últimas entradas (lo de que la gente es idiota y esas cosas), hoy traemos una foto. Se trata de un cartel publicitario de los Darwin Awards, premios que se conceden, generalmente de forma póstuma, a aquellos individuos que demuestran la mayor falta de cuidado para con sus propias vidas.

Creo que no hay mucho más que decir, a parte de lo ingenioso que me parece el mantener a flote los enchufes con dos chanclas…
Luis M. Martínez Otero y Manuel Molano Mazón
Sobre brazos biónicos y demás
Una de las preguntas que más temo cuando le digo a la gente que estoy haciendo el doctorado en neurociencias y les explico exactamente en qué consiste es: “¿y eso para qué sirve?”. El problema es que, mientras en cualquier otro ámbito de la sociedad cualquier cosa que no tenga una clara utilidad desaparece, en ciencia las cosas no funcionan así; no pueden funcionar así. Nunca sabes de dónde va a surgir el descubrimiento que revolucione el mundo, y por lo tanto hay que buscar en todas partes.
Tanto es así, que existen algunos trabajos que no tienen una muy clara utilidad. Pero para eso han sido creados los premios Ig-Nobel, que se otorgan cada año a los trabajos más absurdos realizados en ciencia. En este link podéis encontrar a todos los premiados del 2009, pero como ejemplo, pongo el trabajo que se llevó el premio Ig-Nobel de la paz: Are Full or Empty Beer Bottles Sturdier and Does Their Fracture-Threshold Suffice to Break the Human Skull? En él, se presentan datos experimentales sobre si es mejor ser golpeado en la cabeza con una botella de cerveza llena o vacía. Así que ahora, cuando quieras romperle la cabeza a alguien y sólo dispongas de una botella de cerveza, sabrás si tienes que vaciarla antes o no y así podrás optimizar tus energías. Seguro que a alguien le es útil.
A petición popular, hoy hablaremos de experimentos con una utilidad clara y directa: manejar máquinas con la mente. ¿A quién no le gustaría cambiar la televisión con un guiño de ojos?
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Supuestos
Supongamos que vives en el octavo piso de un edificio de esos antiguos en los que la gravedad parece más grave y cada peldaño de las interminables escaleras cuesta un mundo. No hay ascensor. Pero un agradable día de primavera durante una junta de vecinos, alguien (¿un ángel?) plantea la idea de instalar uno. De pronto tus lumbares no se quejan tanto y casi puedes oír los suspiros de alivio de tus visitas.
Y aquí llega el problema:
No todo el mundo está de acuerdo con tamaña obra. Los motivos para negarse a realizarla varían: los hay que viven en la primera planta, los hay que quieren hacer ejercicio subiendo a pie, los hay que no tienen dinero…
el peso de lo que piensas
¿Por qué estás leyendo esta entrada?
Es una pregunta a la que deberías poder contestar. La respuesta más probable es que te interesa lo que se dice en ella. O quizás tengas que hacer un trabajo sobre neurociencia y hayas encontrado este blog por casualidad. O puede ser que te haya llamado la atención su foto, que está puesta ahí sólo para eso, para llamar la atención. O te aburres en el trabajo y la lees como podrías estar leyendo el editorial del Marca, que hoy trae el atractivo título: “Cristiano sabe de su importancia, de ahí su sincero arrepentimiento”.

Sea como sea, en general, siempre deberías ser capaz de justificar tus actos, no para cuando te pregunten los demás, sino para cuando te preguntes tú mismo. En el ejemplo de arriba las justificaciones varían: por interés, por obligación, por otro tipo de interés y por aburrimiento. Otra de las razones-excusas más utilizadas es “había bebido demasiado”, pero creo que nadie la utilizaría en este caso…
la insoportable levedad del ser
Conscientes de que nuestra penúltima entrada acabó sin acabar del todo, hoy diremos alguna cosa más sobre aquellos sujetos que administraban descargas eléctricas (mortales) a otras personas sólo porque era necesario para un experimento científico. Creo que se lo merecen, al fin y al cabo, aquellos sujetos eran el 65% del total de los sujetos, que no es poco.

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Breve ensayo sobre la ceguera (cotidiana) -¡gracias Saramago!-
Muchas cosas nos quedaron por decir en la última entrada. Pero hoy el guión (nosotros somos muy de guión) nos lleva a otros asuntos…
Y es que también tenemos muchas cosas que decir acerca de la ceguera por falta de atención, de la que, como vimos, se aprovecha gente como Apollo Robbins para, en el mejor de los casos, tomarnos el pelo o hacernos un truco de magia. Esta propiedad está relacionada con otros fallos de conciencia más generales como la ceguera al cambio. En percepción visual, la ceguera al cambio es el fenómeno que ocurre cuando al observar una escena visual, cambios muy obvios en la misma nos pasan completamente desapercibidos.
Normalmente, para que se produzca, los cambios en la escena han de ocurrir o bien muy lentamente, o bien coincidiendo con algún tipo de discontinuidad visual: parpadeos, un oscurecimiento súbito de la imagen, movimientos sacádicos de los ojos — como los que realizamos al leer un texto, etc. Por norma, sólo seremos capaces de detectar los cambios en una escena cuando seamos capaces de comparar la imagen que vemos con la memoria de ella que hemos almacenado antes de que se produjese la discontinuidad. Cualquier fallo en el almacenamiento o la comparación de la información relevante de la escena produce ceguera al cambio. Es por ello que el fenómeno se estudia habitualmente utilizando modelos de memoria visual a corto plazo.
Pero bueno, basta ya de este estilo “documentales de la 2”, ¿por qué vuelvo de nuevo sobre esta “historia” de la ceguera sensorial?
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Aprender a llevar la contraria
Para continuar con el aire subversivo de la última entrada, hoy aprenderemos a desobedecer a la autoridad, a la competente y a la incompetente.
Y es que, después de los experimentos sobre conformidad que realizó Solomon Asch, en esta entrada hablaremos de otro experimento que quizás va un poco más allá. Lo llevó a cabo Stanley Milgram, que había trabajado en el laboratorio del propio Asch, pero que parecía aburrirse haciendo preguntas banales a estudiantes inseguros. Así que decidió obligar a sus sujetos a torturar a otros sujetos. Él lo explicó así en su artículo “Los peligros de la obediencia” de 1974:
“Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico”
aprender a enseñar a pensar
Después de un corto periodo de reflexión, volvemos con ideas nuevas y subversivas para que apliquéis a vuestra vida diaria. Hoy aprenderemos a criticar (a quien sea).
















